Bulmaro Pacheco: vale más tener fama de controvertido que de pendejo

Bulmaro Pacheco: vale más tener fama de controvertido que de pendejo

Por Arturo Soto Munguía (ElZancudo.com.mx)

Deben OSC recibir apoyo y no sobre carga tributaria: Armando Alcalá
Realizan actividades de limpieza en Yavaros
Propone Carlos Navarrete que las mujeres puedan dar de alta a su pareja en Isssteson

zancudo

Cientos, si no es que miles de libros habitan en los dos cuartos que usa como oficina descansando en estantes, algunos de piso a techo; tres guitarras dentro de sus respectivos estuches sobre el piso, un pequeño servibar con varias botellas de buenos vinos, un escritorio donde ya no cabe un solo objeto más.

Muchos CD’s de música variadísima, una ‘terminal’ potente semiescondida tras una pila de libros en el suelo; una mesa donde tampoco cabe casi ya nada: fólders, discos, libros, un cenicero de cristal para puros, muchas fotografías, revistas, periódicos…

En los pocos espacios que quedan libres en las paredes, fotografías en sepia y blanco y negro que narran la crónica de su propia historia, desde la graduación en educación primaria, donde aparece con una niña de apellidos Parada Ruiz, hoy magistrada del STJE, pasando por los encuentros con personalidades que le ha tocado conocer y tratar a lo largo de una muy larga carrera en el servicio público y de los cuales tiene por lo menos una anécdota: Alberto Cortez, Nelson Mandela, César Chávez, Lech Walessa, entre otros.

-¿Los has leído todos?, pregunto a Bulmaro Pacheco Moreno, que nos recibe a Roberto Morales y a un servidor en ese desorden tan bien organizado como el espacio que lo mismo ha servido para resolver asuntos graves de gobierno, que para albergar la bohemia de los amigos entre acordes musicales, canciones de todos los tiempos y un mar de anécdotas políticas anidadas en más de 40 años de bregar por los casi nunca apacibles caminos de la política partidista, el ejercicio de gobierno, la práctica legislativa, el servicio consular y la vida misma, que resume todo eso con el entorno familiar y cotidiano.

-Nooooooo, no alcanzaría la vida para leerlos todos, pero muchos de ellos sí los leo y algunos hasta los releo; otros los tengo aquí como material de consulta. Cuando necesito echar mano de alguna cita chingona de Octavio Paz, por decir algo, sé exactamente dónde está el libro que la contiene, responde con desenfado.

-¿Tienes algún sistema para ordenar títulos, autores, temas, en medio de todo esto?

-No. Esto es, como se dice, un desmadre muy bien organizado. Si ando buscando algo, sé exactamente dónde se encuentra. Y se ríe.

II

Bulmaro Pacheco toca la guitarra y el acordeón y actualmente está probando con el saxofón.

Aprendí a hacerlo cuando era muy joven –dice-; porque el tocar un instrumento o cantar te da un valor agregado cuando eres estudiante: te invitan a fiestas, te contratan, te diviertes, conoces gente y ganas un dinerito, lo cual era muy importante en aquellos tiempos cuando no había becas para estudiantes universitarios.

Bulmaro se refiere a los albores de los 70, cuando partió a la ciudad de México para presentar el examen de admisión en la facultad de Derecho de la UNAM, que el 31 de julio de 1972 fue el escenario de la toma de Rectoría por parte de un grupo de profesores normalistas que exigían su incorporación a la facultad de Derecho, encabezados por Mario Falcón y Miguel Castro Bustos. Ellos estaban al frente de uno de los varios grupos en que se fragmentó el movimiento estudiantil de 1968, acaso el más emblemático para documentar la incorporación de los estudiantes a la participación política.

Bulmaro no era ajeno a esas expresiones. En 1961, cuando cursaba apenas su educación primaria, recuerda la sucesión que llevó a Luis Encinas Johnson a la gubernatura. Fue un proceso muy accidentado porque el PRI se escindió postulando a Rafael Contreras Monteón “El Buqui”, un prestigiado dirigente cetemista apoyado por el Partido Democrático, creado precisamente para impulsar esa candidatura, así como el llamado Movimiento Cívico Sonorense, cuyas principales bases de apoyo se encontraban en Cajeme.

El choque entre esas fuerzas provocó entre otras cosas una huelga del magisterio que duró tres meses y por ello la recuerda. La siguiente sucesión gubernamental la vivió en la secundaria en 1967, cuando se desató en Sonora un fuerte movimiento social de rechazo a la candidatura de Faustino Félix Serna, que repercutió también en el sistema educativo, huelga en la Universidad de Sonora incluida y la toma del Alma Mater por el ejército, que algunos ubican como el germen del 68.

Entre 1969 y 1972 se registra el auge de los movimientos guerrilleros en todo el país, y en Sonora su mejor exponente es la Liga Comunista 23 de Septiembre, hasta llegar al 72, cuando ya estando en la UNAM le toca la caída de Pablo González Casanova y la llegada de Guillermo Soberón a la rectoría.

Eran sin duda años difíciles y a la vez muy aleccionadores, “eso te forma conciencia, despierta las inquietudes por explicarte qué pasa en la sociedad mexicana”, dice.

Fueron esos años y ese contexto los que formaron a una generación de políticos que crecieron con la literatura de Erich Fromm, Octavio Paz, Bertrand Russel; con la música de Bob Dylan y demás herramientas para interpretar la realidad social y sobre todo, vivirla.

Si a eso agregas que a los 24 años supo granjearse el aprecio de uno de sus maestros llamado Fernando Solana, a quien José López Portillo nombró secretario de Comercio y posteriormente de Educación y quien lo llamó a colaborar con él en esas encomiendas, se infiere que las experiencias fueron adquiridas desde muy joven.

Apenas entrando a la UNAM Bulmaro ya andaba cerca de esos personajes, entre los que recuerda también a Jesús Reyes Heroles (padre), con quien colaboró hasta 1985, cuando Rodolfo Félix Valdez lo invita a incorporarse a su campaña por la gubernatura de Sonora, siendo a la vez candidato a la diputación federal.

Ese proceso electoral no fue sencillo, ni mucho menos. De hecho, la historia lo registra como uno de los más convulsos y hay testimonios a pasto en el sentido de que Don Rodolfo, como se le conocía, perdió la elección frente al candidato del PAN, Adalberto Rosas López.

En 1988 Bulmaro fue candidato al senado, como suplente en la fórmula que encabezó Manlio Fabio Beltrones, que en diciembre de ese mismo año es nombrado subsecretario de Gobernación en el gabinete de Carlos Salinas de Gortari, por lo cual Bulmaro Pacheco llega a ese escaño en la Cámara Alta, donde permanece hasta 1991.

Después de eso fue Cónsul de México en Phoenix y luego en Miami, hasta que llegó la campaña de Luis Donaldo Colosio, a la que fue invitado por Ernesto Zedillo, quien tras el asesinato del candidato presidencial en Lomas Taurinas, un barrio marginal de Tijuana, toma la estafeta y gana la presidencia ese mismo año.

Otro proceso electoral complicadísimo, desde luego, donde el candidato del PRI ya no disputó con el de la izquierda la presidencia, sino con la derecha encarnada en su prototípico personaje: Diego Fernández de Cevallos, a la postre el más priista de los panistas, conocido desde los tiempos del salinismo como “La Ardilla”, quesque porque no salía de Los Pinos.

Con Zedillo, Bulmaro fue coordinador de asesores del secretario de Gobernación y también de la presidencia hasta 1996; delegado del Issste en Sonora hasta 2002, cuando se incorporó a la campaña de Eduardo Bours por la gubernatura de Sonora. Cuando éste ganó lo nombró secretario de Gobierno y luego director del sistema Cobach.

En 2009 gana como candidato a diputado local por el XXI Distrito con cabecera en Huatabampo y desde 2012 regresa a las aulas como profesor en el Instituto Tecnológico de Hermosillo, impartiendo materias relacionadas con la regulación del sector público con el privado, básicamente las relacionadas con los ámbitos jurídico, político y administrativo en el entorno estatal y nacional.

III

-Ha sido una larga carrera en el gobierno, cualquiera pensaría que estás nadando en dinero-, le digo.

-No, no, no -responde, rápido-, he vivido y sobrevivido -como decía Juárez-, en la honrada medianía que proporcionan los ingresos del servicio público. Por fortuna no he estado desempleado y tampoco quisiera estar catalogado entre quienes utilizan los cargos públicos para enriquecerse, como ha sucedido siempre, tanto en los gobiernos del PRI, como en los del PAN, con los que la gente esperaba un cambio y lo que vemos es que no es así; que los panistas han profundizado la indolencia y la corrupción.

IV

Hay cosas que pocos saben sobre Bulmaro Pacheco. Por ejemplo, que uno de los proyectos en que se ha involucrado es el de rescatar el legado de Frankie y los Apson, leyendas del rocanrol mexicano y cuya historia tiene como telón de fondo el drama del vocalista de ese grupo, hoy preso en Estados Unidos.

-¿Por qué queremos rescatar esa música? Se pregunta Bulmaro Pacheco. Y él mismo se responde: porque en las fiestas siempre son de las más solicitadas; porque cuando en el estadio de beisbol cantan “Upudú” nadie sabe que es Frankie el que está cantando; porque cuando en el noticiero de Pepe Cárdenas se musicaliza la sección “Por eso estamos como estamos”, pocos saben que es Frankie y Los Apson quienes están ahí.

Para los melómanos que les gustan rolas como Detrás de la raya, Cuando apenas era un jovencito, El Barbazul y otras, dentro de poco tiempo tendrán un cancionero con más de 200 piezas, recopiladas por gente cercana a Frankie.

Por alguna razón, Bulmaro se involucró en esta empresa, que incluye el cabildeo consular para lograr que el vocalista de Los Apson, hoy condenado a prisión en Estados Unidos, purgue su condena en México, donde sus familiares, amigos y fans puedan tenerlo más cerca.

IV

El cancionero es uno de los proyectos editoriales de Bulmaro Pacheco, pero está trabajando otro libro que por título lleva “60 preguntas sobre la alternancia en México” y en el cual plantea respuestas a preguntas que la historia ha hecho obligatorias para interpretar la realidad mexicana en general, y sonorense en particular.

-¿De dónde -le digo-, nace esa inquietud por escribir?

-Es una pasión desde hace muchos años, aunque de unos 13 para acá he incursionado en el género de la columna periodística, publicando en varios medios de comunicación…

-Pero en tus textos generas polémica, le interrumpo.

-Yo soy un provocador profesional; me gusta generar reacciones, picar la cresta para mejorar la calidad del debate; superar el atraso en esa relación entre periodistas y gobierno, donde haya menos descalificación y más debate sobre las ideas, responde.

Otro de los proyectos editoriales que tiene en la cartuchera, es un libro que incluye las biografías de ex gobernadores del estado: “personajes recordados, a veces vilipendiados por la gente, no por la historia. Por ejemplo Ramón Corral Verdugo que es un personaje fascinante del siglo XIX; Faustino Félix Serna, exponente de la cultura del esfuerzo, con su herencia política.

Y otros que se encuentran enterrados en los panteones de algunos municipios sonorenses y de otros estados.

-A propósito, le recuerdo, escribiste recientemente algunos artículos sobre los panteones donde se encuentran los restos de ex presidentes, exgobernadores de Sonora…

-Sí, de los panteones donde he estado: el Francés en Ciudad de México, el de Huatabampo, el de Álamos; el Mont Parnasse en París; el de Arlington en Washington; en la Rotonda de los Hombres Ilustres, en la Villa de Guadalupe…

-¿Y por qué, de dónde ese afán por buscar los camposantos?

-Porque los panteones son refugio de gente insustituible. No es una vocación necrológica, sino histórica y política; es revivir al personaje previo conocimiento del mismo. Cuando llegué a la tumba de Antonio López de Santa Anna, en el panteón del Tepeyac, recordé todo lo que hizo como presidente y pensé en dónde vamos a terminar todos…

Me acuerdo, agrega, de un historiador mexicano que estando en el Salón Gobernadores de Sonora, donde se encuentran los retratos de todos los mandatarios estatales me dijo: “¡Santo cielo! Y pensar que todos estaban peleados entre sí, y ahora están juntos aquí”.

V

A lo largo de todo este tiempo, le digo a Bulmaro, has hecho muchos amigos, pero también muchos enemigos.

Y me responde con una anécdota.

-Mira, cuando te metes a la política debes saber a lo que vas. No se vale decir ‘no sabía’ o ‘no estaba preparado’. Siendo directivo del área de Educación creamos una escuela en el barrio de La Laguna, en Huatabampo. El alcalde nos había dicho que el terreno era del municipio, pero en realidad era de particulares. Eso provocó las ocho columnas en un diario, golpeándonos.

Hablé con el alcalde y le expuse la situación. Él me refirió que yo tenía fama de controvertido y que por eso nos estaban golpeando.

Yo le dije: “Mire, más vale tener fama de controvertido que de pendejo”.

COMMENTS

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0