El pelotazo a Stanton muestra los peligros del béisbol

El pelotazo a Stanton muestra los peligros del béisbol

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El ex jugador del cuadro Jeff Huson le dijo una vez a mi colega de ESPN Tim Kurkjian sobre enfrentarse a Randy Johnson: “¿Qué es lo peor que te puede ocurrir que te puede hacer Michael Jordan cuando te mides a él? Te siembra la pelota en tu cara. Te puede avergonzar. ¿Qué es lo peor que Randy Johnson te puede hacer cuando te mides a él? Te puede matar”.

Ese es el miedo que los bateadores de Grandes Ligas tienen que bloquear cada vez que se colocan en la caja de bateo. Ellos han afinado sus habilidades para vencer a los mejores lanzadores en el mundo, pero además han aprendido a enterrar ese miedo en la parte más oscura de su cerebro.

Entonces observamos un incidente atemorizante como el ocurrido el jueves en la noche, cuando Giancarlo Stanton fue golpeado en la cara por una recta de 88 mph lanzada por el serpentinero de los Cerveceros de Milwaukee Mike Fiers, y todos recodamos del daño potencial que un pitcheo puede hacer, recordamos la carrera trágica de Tony Conigliaro o lo que le pudo haber pasado a Dickie Thon o o lo que le sucedió a Ray Chapman en 1920.

Por supuesto, Stanton ha sido una de las luces más brillantes de lo que ha sido en general una desilusionante temporada de Grandes Ligas, sus batazos monstruosos son motivo de alegría. Luego de un primer lanzamiento a las rodillas de parte de Fiers en la parte alta de la quinta entrada, el que Stanton dejó pasar, Fiers lanzó otra recta, el receptor Jonathan Lucroy la pidió en la esquina interior del plato, tratando de evitar que el gran chico extendiera sus brazos. Fiers no lanza duro pero si tiene un tipo de envío por encima del hombre, un tipo de envío engañoso que esconde la pelota, una de las claves para el éxito a pesar de tener un repertorio algo mediocre. Stanton, quien suele pararse algo lejos del plato, comenzó su swing a medida que la pelota seguía subiendo y por alguna razón falló en reaccionar al movimiento del pitcheo y recibió el golpe en el lado izquierdo de su cara.

Se mantuvo sin moverse en el suelo al lado del plato por varios minutos mientras personal médico lo atendía, y se podía ver claramente algo de sangre en la tierra alrededor del área. Fiers, visíblemente afectado, se mantuvo en el montículo, con sus manos en la cabeza, abatido por lo que acababa de ocurrir. Fue claramente un accidente, como suelen ser la mayoría de estos lanzamientos. Solo un pitcheo que se le escape y un bateador que no pudo salirse del medio. Desafortunadamente, esto es parte del juego.

Obviamente, todos esperamos que Stanton esté bien, que la pelota no le haya dado en el ojo. Al momento de escribir estas líneas, el único reporte médico que tenemos es que tiene una laceración en el lado izquierdo del rostro, pero fue sacado del terreno en camilla y llevado a un hospital cercano, y un silencio estremecedor se apoderó del Miller Park, lo que evidenció la gravedad de la situación.

El juego tomó un giro hacia lo peor. Con Reed Johnson terminando el turno de Stanton (el pitcheo que golpeó a Stanton fue cantado strike, ya que el oficial Jeff Kellogg decidió que Stanton le hizo swing), el primer pitcheo hacía él de parte de Fiers también fue alto y pegado — al igual que Stanton, Johnson tampoco pudo detector bien el movimiento de la pelota y comenzó a hacerle swing — y pareció golpearle en la mano (el oficial decidió que Johnson también le hizo swing). Los Marlins salieron corriendo hacia el terreno, con una ira demostrada en su mayor parte por el antesalista Casey McGehee, quien lució un poco loco. En la entrada siguiente, los Marlins, como era predecible, golpearon a Carlos Gómez, quien agraciadamente se mantuvo sereno y el asunto pareció quedar resuelto, al menos por este juego.

A pesar de todo lo que se ha hablado sobre los choques en el plato, el peligro epidémico más grande en el béisbol que puede llevar a lesiones es el golpear a los bateadores — en la cabeza, muñeca, manos. A pesar de todo lo que hablan los ancianos sobre lo que hacían Don Drysdale o Bob Gibson para golpear los bateadores — lo que solían hacer con cierta frecuencia (Drysdale lideró su liga cinco veces en bateadores golpeados) — los bateadores han seguido siendo golpeados a ritmos mayores que en la década de los años 60.

 

Miren a las tasas de bateadores golpeados a lo largo de los años:

1964: Un bateador por cada 177 apariciones en el plato.

1974: Un bateador golpeado por cada 192 apariciones en el plato.

1984: Un bateador golpeado por cada 240 apariciones en el plato.

1994: Un bateador golpeado por cada 142 apariciones en el plato.

2004: Un bateador golpeado por cada 102 apariciones en el plato.

2014: Un bateador golpeado por cada 112 apariciones en el plato.

 

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Las tasas de pelotazos llegaron a su máximo en el 2001, con un bolazo cada 99 apariciones, con declives generales luego de eso (aunque la tasa del 2014 ha aumentado ligeramente respecto a la del 2013). Dos teorías que uno escucha con frecuencia sobre el aumento en los pelotazos es que “los lanzadores no han aprendido a lanzar adentro” o “los lanzadores no pitchean adentro en el béisbol universitario por los bates de aluminio” y por ende no están acostumbrados a hacerlo en las mayores.

No creo que ese sea el caso. Primero que todo, las tasas de pelotazos se redujeron drásticamente de 1964 a 1984, al mismo tiempo las tasas de lanzadores universitarios entrando al deporte aumentaban rápidamente. Las tasas de pelotazos a principios de los años 90 aumentaron un poco respecto a la de 1984, pero no mucho más altas que los niveles de 1970. Las mismas realmente comenzaron a escalar a mediados de los 90; de 1990 a 1995 las tasas dieron un salto de .20 por juego a .30 por juego, un aumento del 50 por ciento en cinco años.

¿Qué paso en esos años? Más cuadrangulares, más ofensiva, más bateadores atropellando el plato, más bateadores acaparando el plato porque tenían el poder de enviar lejos la pelota hacia el lado contrario del campo. A medida que la ofensiva dio un salto a mediados de los 90, también saltaron las tasas de bateadores golpeados. Seguro, algo de eso probablemente se puede aplicar a los efectos de las venganzas luego de los cuadrangulares, pero mi teoría pone la culpa mayormente aquí en los bateadores. Es bastante simple: Si te paras demasiado cerca del plato, es más probable que te golpeen.

Tomen el caso de Stanton. Ha sido golpeado por una pelota cuatro veces este año, aunque suele recibir muchos pitcheos pegados con regularidad. Pero no suele ser golpeado mucho porque no se para cerca del plato.

Además, si la teoría es que los lanzadores jóvenes no saben como lanzar pegado, verifíquen la lista de lanzadores con la mayor cantidad de bateadores golpeados: Charlie Morton, Justin Masterson, Edinson Vólquez, Bud Norris, R.A. Dickey, Jeremy Guthrie, A.J. Burnett, Johnny Cueto, Mike Leake, Alfredo Simón, James Shields. Todos son lanzadores veteranos. Leake es el más joven de esa lista y lleva cinco años en la liga. Algunos de ellos son conocidos por ser lanzadores con gran control — Guthrie, Cueto, Shields. No es un problema de la juventud de los lanzadores. Es un problema de colocarse demasiado cerca del plato.

Sin embargo, no veo que vayan a cambiar las cosas. Este es un juego de poder en el que vivimos ahora y los bateadores van a seguir colocándose cerca del plato para conectar jonrones. Henry Aaron fue golpeado 32 veces en su carrera; el bateador de sencillos Jon Jay ha sido golpeado 18 veces esta temporada, la mayor cantidad en las mayores.

Es un juego diferente. Un juego más peligroso.

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