La silla vacía

La silla vacía

Por Arturo Soto Munguía (ElZancudo.com.mx)

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Les tuve que mentiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir por no hacerlos sufriiiiiiiiiiiiiiiiir… Así dice, se los juro, una desgarradora canción de Chayito Valdez (el nuevo, me dicen) que habla de un drama familiar, pero que se me vino a la mente cuando vi la foto que ilustra esta columna, y que retrata fielmente lo que ocurrió en el despoblado sur de Cajeme durante el así llamado ‘informe regional’ del gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías.

No sé a quién, cómo ni cuándo, se le ocurrió convencer al gobernador de que era muy buena idea llevarlo a la sede de la inconformidad, de la repulsa, del odio que ha provocado su administración, justo en esa parte de Sonora, donde los agravios se han traducido, probadamente, en votos en contra y mentadas a pasto.

Entiendo que el gobernador, confiado siempre del gran poder que ejercen sus Lauras Bozzos particulares a cargo del manejo de su imagen pública, depositó toda su confianza en ellas y aceptó hacerse presente en la zona de desastre, seguro de que el ‘manejo mediático’ de tal evento, haría subir sus bonos hasta el cielo.

El resultado fue un desastre. El operativo y la logística para llevar al gobernador a las afueras de Cajeme, justo a un lado del aeropuerto como para mandar el mensaje de que en cualquier momento podría llegar o salir volando, fue letal.

El acarreo y el montaje escenográfico monumental y estrambótico sirvió sólo para documentar eso que desde hace tiempo es una verdad a gritos por todos lados: las cuentas personales de sus hacedores de imagen siguen sumando ceros a la derecha alegremente, mientras la imagen del gobernador se derrumba dramáticamente.

Toda esa parafernalia para intentar mandar un mensaje en el sentido de que el gobernador se ha reconciliado con la población del sur de Sonora y ahora sí comenzarán a trabajar juntos se fue por el caño, porque ni siquiera el alcalde de Cajeme estuvo presente en el evento. Su agenda ‘ocupada’ es la versión de una rueda de molino que nadie se traga. Ni el gobernador ni el alcalde, ni mucho menos los habitantes del sur sonorense, tan enterados de que estos cuatro años del padrecismo han sido puros madrazos.

II

La fabricación de realidades virtuales se ha vuelto vulnerable. La rabiosa respuesta ante la realidad real tiene su mejor ejemplo en el episodio que ayer fue tema nacional: la señorita laura echando espuma por la boca, descalificando, ofendiendo, insultando a periodistas y a quien cuestionara su vocación samaritana (es un decir, claro), como el ejemplo más cercano para ilustrar lo que ocurre con Guillermo Padrés, el gobernador de Sonora.

El desprecio popular, ciudadano hacia el gobernador no se alivia con la foto de una viejita abrazándolo, o con imágenes de un auditorio lleno de acarreados. Una sola imagen de las sillas vacías en el lugar donde Padrés rindió su informe, puede más que diez o veinte periodistas relatando el arrastre del gobernante.

Lo escribí ayer: “en medio del soliloquio de aduladores, la red social es el niño que grita”: ¡El rey va desnudo!.

Lo confirmo hoy, cuando algunos ‘formadores de opinión’ (jajajaja) canturrean el éxito de un evento en el que los únicos que ganaron un chingo de dinero, fueron ellos, a costillas de un gobernador al que se le agotó el sexenio en cuatro años y al que le siguen diciendo que va bien, que va muy bien. A webo.

A Guillermo Padrés lo traen del tingo al tango, en ambientes controlados y lejos de la gente. Cerca, sólo, de los que pasen las vallas de seguridad, los detectores de metales y el ojo crítico de la policía política.

Él aparece feliz frente a cámaras y micrófonos que captan sólo el microespacio en el que se mueve. Más allá de ahí, la realidad indica que se está quedando sin aliados.

No hay día que no salga un nuevo caso de corrupción, de ilegalidad, de abuso, de incompetencia de su gobierno. Y sin embargo, todo el capital político del gobernador está depositado en las complicidades de los que llegaron junto con él, a administrar la abundancia del presupuesto público.

III

Hoy hablé con un amigo, profesor, sindicalista. De izquierda. Me decía, para explicar lo que ocurre, que los priistas hacían lo mismo. Le dije que sí, y que si me apuraba tantito, hasta peor.

Y le dije también que precisamente esas prácticas de mal gobierno, fueron determinantes para que el PRI perdiera elecciones. Por corruptos. Por rateros. Por prepotentes y arrogantes. Por ‘sobraditos de huevos’.

Me dijo que sí. Coincidimos en que la administración padrecista ha resumido en cuatro años, los 70 u 80 años de corrupción priista.

Nos abrazamos y lloramos juntos. Fue hermoso. (No es cierto, esto es un cliché tuitero jajajajajajjajajaaaa).

IV

Pero volvamos al origen, a la silla vacía. Al afán de mentir para no hacerlos sufrir, aunque les toque llorar sangre del alma mía…

Así se resume todo el aparato de propaganda montado por el gobernador de Sonora, para decirle a los sonorenses que lo prometido en campaña es eso. Prometer y prometer hasta meter, y una vez metido, olvidar lo prometido.

El ‘informe’ en Hermosillo se ha pospuesto para el 2 de octubre. Fecha emblemática, sin duda. Será en el estadio Sonora, una megaconstruccion de este sexenio a donde el gobernador puede entrar si, y sólo sí, le garantizan que no habrá más gente que aquella que cobra un cheque en el gobierno.

Y claro, alguna despensa, alguna prebenda, alguna promesa… algo que los motive a asistir para sobrevivir y llenar esa silla vacía, que tan desgarradoramente canta Chayito Valdez y que a Guillermo Padrés le vale madre, convencido como está, de que sus ‘señoritas lauras’ son mejores comunicadoras que cualquier otra periodista…

Ni pex… así está la cosa…

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