El gobierno de México anunció la prohibición del uso de redes de enmalle para la pesca por representar un alto riesgo para la existencia de muchas especies marinas, algunas protegidas por estar en peligro de extinción, como la vaquita marina (Phocoena sinus), el cetáceo más pequeño del mundo y endémico de nuestro país.

La amenaza que agobia desde hace décadas a la marsopa mexicana ha sido preocupación del presidente Enrique Peña Nieto desde que asumió el gobierno de la República. Por esta razón, pidió abocarse a la construcción de consensos con pescadores, científicos, ambientalistas y  sociedad civil organizada, al igual que con las distintas instancias de gobierno involucradas a fin de asegurar la protección de esta especie que habita en el Alto Golfo de California.

El interés por salvar a la vaquita marina ha rebasado fronteras. Cada vez más organizaciones internacionales se suman a este esfuerzo, que se ha convertido en un ejemplo de conservación para el mundo. Recientemente las fundaciones de Leonardo di Caprio y Carlos Slim Helú firmaron un convenio de colaboración con las autoridades de México para empujar la concreción de medidas firmes para detener la depredación del pequeño cetáceo.

Las redes agalleras, que comenzaron a usarse a gran escala desde la década de los setenta, son una especie de pared de malla tejida de hilos finos que en promedio mide 5 metros de altura por 30 de largo, con una luz de malla elegida según la especie y la talla de ejemplares que se pretende pescar. A estos implementos se les conoce también como “redes fantasma”, porque suelen ser abandonadas en el mar, pero continúan matando cetáceos, tortugas marinas y tiburones, entre otras especies protegidas que quedan atrapadas o gravemente lesionadas.

La decisión de vetar el uso de este tipo de artes de pesca en el Alto Golfo de California cobra pertinencia por la responsabilidad ambiental de México ante el mundo en el interés superior de la conservación no solo de la especie emblemática de esa región de la geografía mexicana, sino de otras que, como el pez totoaba y las tortugas marinas, soportan la extracción ilegal y a veces exhaustiva que las orilla a diferentes categorías de peligro, e incluso las coloca al filo de la extinción.

La vaquita marina, de apenas dos metros de longitud, es uno de los animales prioritarios del mundo cuya imagen es útil para desplegar campañas de conservación.