Promueven videojuegos educativos

Promueven videojuegos educativos

CULTURA • 16 SEPTIEMBRE 2013 - 12:07AM — JESÚS ALEJO SANTIAGO Siendo una industria más grande que la del cine, en términos cuantitativos, encara el reto de generar contenidos que aporten conocimientos diversos.

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Saber el número de videojuegos que se producen en el año no resulta sencillo, porque muchas veces son proyectos que surgen, tienen éxito —o no— y luego desaparecen, lo que dificulta saber qué tanto impacto tiene esa industria en el país, mucho menos conocer los esfuerzos vinculados con la educación y la cultura.

Durante años se reflexionó acerca de la vinculación entre las nuevas tecnologías y los procesos educativos y culturales, casi siempre con la idea de que los primeros dañaban antes que beneficiar a los segundos, si bien con el transcurrir de los años se ha demostrado que pueden servir como una herramienta fundamental en la difusión y la enseñanza-aprendizaje.

Un ejemplo de ello es el trabajo que desarrolla Caldera Estudio, conformada por Yvonne Dávalos y Elisa Navarro, un organismo dedicado a aprovechar la tecnología para temas educativos y de divulgación, no siempre con fines de lucro, al grado de desarrollar lo mismo proyectos interactivos para la enseñanza de la historia en maestros normalistas, que para la sensibilización sonora en niños (trabajado para Ofunam) y en diversos videojuegos educativos.

“Lo que he visto es que los fierros han dejado de ser un problema, porque hasta las comunidades más pequeñas cuentan con el cibercafé o el aula de medios dentro de la escuela, y fundaciones o instituciones de gobierno regalan la conectividad. El problema son los contenidos y en ese sentido hay muy poco desarrollo en México”, explica Elisa Navarro.

De acuerdo con la creadora, no son más de cinco grupos los que dedican sus proyectos a desarrollar videojuegos enfocados a la educación o la divulgación cultural, de ahí la necesidad de establecer un laboratorio de contenidos para aprovechar las herramientas, lo que no es nada nuevo en otras partes del mundo.

“En España, Uruguay, Inglaterra, Estados Unidos o en Noruega tienen herramientas impresionantes para el aprendizaje, tanto de niños como dirigidos a adultos mayores, o de capacitación empresarial, con lo que falta mucho por el lado del contenido, no tanto del acceso a la tecnología.”

Desarrollos interactivos
Entre las más recientes creaciones de Caldera Estudio se encuentran Cucarachilandia, videojuego matemático en el que se tiene que conseguir todo lo necesario para organizar una fiesta para las “amigas” cucarachas; también está Troglones, en el que se convierte en un troglodita que tendrá que buscar su peso ideal (mediante sumas y restas) para superar obstáculos; y ahora trabajan en Wayna, enfocado en la promoción de la lectura.

“Los niños están todo el día pegados a la computadora, cosa que no es lo óptimo, pero si van a usar los juegos y sus aparatos valdría la pena ofrecerles cosas que no sean nada más para pasarla bien un rato, aunque también se trata de eso; lo más importante es poner a trabajar la cabeza de otro modo”, asegura Elisa Navarro.

El más reciente de sus proyectos es Wayna, un videojuego basado en un cuento de tradición oral quechua, en el cual los niños y jóvenes se convierten en el personaje principal de una historia que ellos mismos deben completar; un ejemplo de las posibilidades que ofrecen los videojuegos para compartir cultura y educación a un mayor número de personas, habida cuenta que son instrumentos muy usados por las nuevas generaciones.

“La cantidad de videojuegos es más grande que la industria del cine, pero el impacto de aprendizaje es muy difícil medirlo. Es muy difícil calcular los que se dedican a los videojuegos, porque salen y mueren, son como brotes. Hay muchas iniciativas, sobre todo de gente muy joven, y truenen al año, se les acaba el recurso del primero: es como querer hacer una película de Hollywood, de la noche a la mañana sin una industria atrás.”

En Caldera Estudio trabajan en la producción de otros dos videojuegos: el Popool Vuhhh, un juego terrorífico que ayudará con temas de español e Inspector Pok, una aventura detectivesca en la que se debe descubrir dónde está el fantasma.
La Ofunam se acerca a los niños
En los proyectos desarrollados han recibido el apoyo de diversas instituciones, desde la SEP hasta el Conacyt, si bien uno de los que se sienten más orgullosas las desarrolladoras es el trabajado con la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam).

“Se trata de un proyecto pensado a dos años: es una página de aprendizaje musical para niños, lo que implica desde sensibilización sonora hasta la notación y la música compleja. El proyecto es de la Ofunam para que los niños se acerquen a la orquesta, pero se puede ir a todo el país sin que sea presencial.”

Para ello se hizo un mapa conceptual sobre los diferentes temas a tratar, relacionados con música; por ejemplo, en el de sensibilización sonora se tienen objetos que están en la vida cotidiana, como la licuadora, de la que se logra escuchar primero su sonido y luego se ofrece en forma orquestal.

“Tú mismo puedes grabar los sonidos, lo que lo vuelve interactivo, al grado que ha sido muy sorprendente que se quedan ahí mucho tiempo los niños, aun cuando no tenga la parte de ganar u obtener puntos”, enfatiza Elisa Navarro.

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Cortesía de Milenio.com

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