Sonora: niños suicidas, hospitales de muerte y cristales blindados

Sonora: niños suicidas, hospitales de muerte y cristales blindados

Por Arturo Soto Munguía (ElZancudo.com.mx)

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Cuando cualquiera pensaba que las cosas estaban tan mal en Sonora, como para no iniciar la semana con malas noticias, un niño se suicida en Hermosillo, víctima de bullying y un homeless muere a las afueras de un hospital en Guaymas, por no tener dinero para pagar atención médica.

Casos como estos suceden, ciertamente, hasta en los países más desarrollados. Pero sólo en Sonora se pueden conocer las respuestas que ofrecen los funcionarios de gobierno, frente situaciones de esta naturaleza.

En el caso de Sergio, un secundariano de 14 años abusado por sus condiscípulos, el director de la escuela donde cursaba sus estudios responde que el hoy occiso también era ‘carrillero’ y que ‘el que se lleva se aguanta’. La trabajadora social en la secundaria 11 admitió que el muchacho había acudido con ella a denunciar el bullying de que era objeto, y ella le dijo que ‘se aguantara como hombrecito’ y que después de eso, Sergio ya no volvió a consultarla.

En el caso de José Sánchez Carrasco, como se llamaba el jornalero agrícola originario de Chihuahua y que tenía seis días reclamando atención médica, durmiendo en la banqueta del hospital y alimentándose de lo que pudieran ofrecerle la gente que ahí lo veía, el director del hospital, Alfredo Cervantes Alcaraz acuñó esta joya declarativa:

“Él llegó al hospital, pero no contaba con dinero y no se le pudo atender y él mismo decidió quedarse debajo de un árbol, donde durmió varios días; y un médico salió a checarlo en el trayecto de su estancia en las afueras del hospital, pero nunca fue hospitalizado”.

En Sonora, las calles están llenas de propaganda. En las principales ciudades del estado, los cruceros lucen anuncios espectaculares donde un gobernador, desde su panorámica sonrisa, presume que somos los número uno en educación, en salud, en generación de empleos, en democracia, en transparencia y en todo lo demás.

La radio, la televisión, los medios impresos bombardean ese mismo mensaje “las 24 horas del día todo el día”, como reza una malograda leyenda que forma parte de esa propaganda, para aludir a la solución que el gobierno ha dado al desabasto de agua en Hermosillo.

La realidad, sin embargo, se empeña en documentar despiadadamente lo único histórico e inédito que hay en Sonora: nunca, que se recuerde, se había tenido un gobierno tan ensimismado en su universo paralelo, en su discurso triunfalista, en su cantaleta de éxitos, mientras la vida cotidiana de los sonorenses se arrincona en cualquier oscura esquina de esa realidad que no solamente no mejora, sino que amenaza con empeorar.

Por sí o por no, hoy nos enteramos que los ventanales de Palacio de Gobierno, sólo en las oficinas del segundo piso, del lado sur poniente, donde despacha el gobernador, han sido ‘decorados’ con cristales antibalas.

Me dicen que no es nuevo, que desde hace unas semanas esos ventanales fueron reforzados con cristales blindados, y entonces todo eso sirve nada más para alimentar las dudas sobre la gravedad de lo que está pasando en esta, mi Sonora QuéHerida…

II

Nada de eso parece importar aquí. Lo que importa es mantener posiciones políticas, asumir que en dos años más se puede prolongar tan triste historia de éxito. De pujanza, progreso y prosperidad personal de unos cuantos, inmunes al derrumbe de la cotidianidad de miles, de cientos de miles.

Quienes deberían estar preocupados por la gobernabilidad, por un ejercicio responsable de la administración pública, por la atención a los problemas que laceran la vida en sociedad, están por completo ocupados en el activismo político, en la grilla palaciega, en los enjuagues en corto, en la venganza y la revancha contra sus propios fantasmas.

Qué triste. En verdad, qué triste.

Y cuando alguien refiere esto, los aduladores profesionales, ocasionales y hasta los que les chambean de fiado, saltan a sentenciar, con flamígero dedo, que lo mismo pasaba antes.

Y es entonces cuando El Zancudo, menos nostálgico que ecléctico, pero más realista que soñador se pregunta: ¿Para eso era la alternancia?

Y ahí es cuando todo se va al caño.

Son tan predecibles

Varios espacios editoriales (es un decir) coincidieron ayer en una suerte de bullying sobre el delegado estatal de la Comisión Nacional para la Atención de los Pueblos Indígenas. Si estuviéramos en la transición entre los 80 y los 90, diríase que las críticas a José Luis Germán Espinoza, se las ‘faxearon’ a tan preclaros ‘líderes de opinión’, y éstos, para probar su ubicación en el nuevo siglo, simplemente hicieron ‘copy-paste’.

La respuesta del indio mayo fue, como era de esperarse, al estilo de los nativos de aquellas tierras: serena y paciente. Sabe perfectamente por qué y de dónde vienen los ataques y se guarda una contestación detallada al respecto. Porque además cuenta con todos los elementos para responder no en los medios, sino en las instancias a que haya lugar.

Él sólo dice que está trabajando en lo suyo, que es la atención a los pueblos indígenas, y que de las obras en torno a la presa Pilares que les fueron denegadas a encumbrados personajes del gobierno estatal, después habla.

El Zancudo, que no es indio, y aunque nació muy cerca de los indios (para citar al Vago Javier Martínez Barraza) no le alcanza para entender esa respuesta, si bien estaremos pendientes del asunto.

Les recuerdo que también pueden seguir esta enciclopedia de dislates en Twitter @chaposoto

Gracias!!!

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