Vamos pues, a comenzar el camino de este año…

Vamos pues, a comenzar el camino de este año…

Por Arturo Soto Munguía (ElZancudo.com.mx)

Emiten exhortos a diversas autoridades federales y estatales
Aprueban iniciativas de leyes de ingresos y presupuestos de ingresos de los 72 ayuntamientos
Ofrecerá el “Borrego” Gándara licencias de conducir gratis a repartidores de comida en aplicaciones móviles
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Arturo Soto Munguia / 2014-01-06

 

Pues a darle. Comenzamos este año con las pilas recargadas y las alforjas llenas de proyectos y buen ánimo.

 

No hay de otra: el 2014 será un año denso en lo político; complicado por los procesos internos en los principales partidos para definir sus respectivas 101 candidaturas: 72 alcaldías, 21 diputaciones locales, siete federales y desde luego, la joya de la corona que es la gubernatura.

 

Estos procesos serán cualquier cosa, menos tersos. Nunca lo han sido, pero especialmente en esta coyuntura se anticipan viscerales, no exentos de violencia verbal -y hasta física-; llenos de zancadillas y golpes bajos, con campañas negras rozando el lindero de lo asqueroso, sin descontar una que otra puñalada trapera.

 

Esa es, desgraciadamente, la tendencia de las políticas públicas en materia electoral que ha signado este sexenio, que hoy entra en su recta final en medio de una crisis de legitimidad tan seria que literalmente borró de la vida pública al gobernador Guillermo Padrés durante todo 2013, obligándolo a ejercer su mandato a salto de mata, evitando lugares públicos por temor a la rechifla y la mentada.

 

Hace apenas un par de días conversaba con un directivo de uno de los llamados ‘medios grandes’ y me decía que periódicamente sus homólogos de otros medios ‘grandes’ se reúnen con el responsable de la imagen institucional del gobernador,  o sea, con Javier Alcaraz Ortega, y éste los convence cada vez, de que Guillermo Padrés tiene un 75 por ciento de aceptación ciudadana, y que por ello, las críticas que se le hacen no sólo caen en el vacío, sino que se revierten contra quienes las hacen.

 

Si en el país hubiese un gobernante con 75 por ciento de aceptación, lo imagino caminando por las calles en medio de saludos y abrazos; repartiendo sonrisas y palmadas. Creo, por alguna razón que tiene que ver con lo que uno observa en la cotidianidad sonorense, que eso no es cierto.

 

Y es que mi compañero periodista nunca me pudo explicar, sin embargo, cómo es que un gobernador que tiene esos niveles de popularidad le cedió la plaza a su villano favorito, Eduardo Bours Castelo durante la Serie del Caribe, para que éste se placeara como Pedro por su casa en el estadio Sonora, mientras Padrés estaba condenado a ver los partidos por televisión.

 

O por qué Guillermo Padrés montó un dispositivo impresionante de seguridad durante la noche del Grito de Independencia, adelantándolo una hora para evitar lo que dio en llamarse la “megamentada”. O por qué el gobernador sólo aparece en público cuando se trata de protagonizar algunos actos en espacios cerrados, en comunidades remotas de Sonora; en pueblitos alejados, donde no hay más que cámaras de televisión y ‘controles remotos’ de radio.

 

Esa es la realidad, constatable en la vida cotidiana de los sonorenses. Lo otro, lo del 75 por ciento de popularidad  no es más que un dogma para consumo interno de los panegíricos de un nuevo sonora profundamente desgastado, distanciado de la comunidad. Aún más, confrontado con sectores cada vez más numerosos de esa comunidad desencantada, convencida de que 2009 fue apenas un ejercicio de alternancia fallida. Fallidísima, si se permite el término.

 

El problema es que esos mismos dogmas, ese catálogo de frases hechas, lugares comunes y arengas sin asidero en la realidad son los mismos que guiarán el quehacer del padrecismo a la hora de abordar la definición de candidaturas y las estrategias geniales para conservar posiciones de gobierno en las próximas elecciones.

 

Los mismos dogmas y estrategias, vale decir, que ya probaron su fracaso en las elecciones de 2012 y señaladamente, en la elección extraordinaria en el distrito XVII en Cajeme, el año pasado, donde el PAN fue barrido 3 a 1 en dos ocasiones.

 

Con un agregado: en 2012 el gobierno de Sonora todavía contaba con el control de la estructura del gobierno federal, cosa que ya no ocurre. O al menos, no como en esos tiempos, cuando Felipe Calderón todavía tutelaba el Poder Ejecutivo Federal, con todo lo que eso implica.

 

Esto no es un asunto menor. Sin el presupuesto que administran las delegaciones federales en el estado; sin los programas clientelares -los populistas como los de Sedesol, o los VIP’s como los de la SCT, por citar un par de ejemplos-, al gobierno de Sonora le han cortado un brazo de un machetazo.

 

Hace poco, también, comentaba con un experimentado político sobre la posibilidad de que todo el dinero que se han robado los padrecistas vaya a ser utilizado para hacer ganar a sus candidatos el año que entra.

 

Su respuesta fue lapidaria: “Eso sí sería histórico e inédito. Nunca he conocido a nadie que devuelva lo que se ha robado, para invertirlo en otra campaña”. Así me dijo.

 

Pero bueno, aquí comenzamos el año y lo comenzamos bien. Listos para salirle al toro mañana y a ver qué nos depara este año.

 

Si por la víspera se saca el día, y si por las cabañuelas personales se puede predecir cómo pintará el 2014, les anticipo que mis primeros días de este año han sido magníficos en extremo, así que el año que comienza tiene que venir en esa misma tónica. O sea que ahora sí, y sin eufemismos chafas del nuevo sonora, les puedo anticipar que vamos bien, vamos muy requetebién.

 

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Gracias!!!!!!!!!!!!

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