Venga, 2014; bye bye, 2013

Venga, 2014; bye bye, 2013

Por Arturo Soto Munguía (ElZancudo.com,mx)

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Arturo Soto Munguia / 2013-12-21
zancudo

Listo. Llegamos a la frontera de un nuevo año y llegamos con todo para cruzarla y abordar lo que venga en el siguiente, manteniendo el mismo espíritu que sostiene desde sus inicios este espacio que, está mal que yo lo diga, pero tuvo en este 2013 uno de sus mejores momentos.

 

Gracias, desde luego, a patrocinadores, amigos, familiares y muchos, en verdad muchos lectores y lectoras con quienes hemos compartidos los buenos y los malos momentos que acompañan siempre el ejercicio periodístico.

 

Hay que agradecer, claro, al gobernador Guillermo Padrés y a sus patéticos colaboradores, porque sin sus intentos por acallar las voces críticas y sus desacertadas políticas de comunicación, no habría sido posible posicionar fuertemente esta columna, a la que miles y miles de sonorenses han blindado con sus atenciones. A ellos y ellas, por supuesto, el agradecimiento es doble. O triple. O más.

 

Ojalá, y lo digo de todo corazón, al gobernador no se le ocurra hacer cambios en su gabinete, porque los actuales -con un par de excepciones-, han cometido tantos errores, se han sumido tanto en el fango de la corrupción y el cinismo que constituyen la mejor garantía de que en 2015, los sonorenses voten por una opción diferente.

 

Otro sexenio con la banda del padrecismo, simplemente no lo aguantaría Sonora.

 

Hay que agradecerle también al gobernador, que gracias a sus desbarres y desaciertos; a sus mentiras y evasivas, haya provocado la unidad de diferentes sectores sociales que coinciden en las calles y en las redes sociales; en espacios de opinión y liderazgos diversos, convencidos que la de Sonora 2009 fue una alternancia fallida. Que no sólo es urgente, sino indispensable un cambio.

 

Ojo: con esto no se quiere decir que los priistas -como los más probables protagonistas del relevo-, deben cantar victoria y echar las campanas al vuelo. La posibilidad de que se confíen en el camino y los madruguen es real, como lo es la de que sus complicidades -unas más descaradas que otras-, los conduzcan de nuevo a una derrota, que lo sería no para las cúpulas donde todo se negocia, sino para la gente, esa a cuyo nombre se habla siempre, pero a la que siempre le toca la peor parte.

 

No deben cantar victoria, además, porque el mal gobierno de Guillermo Padrés ha servido también para formar una masa crítica; una ciudadanía que de tantos abusos y desvergüenzas ha sabido tomar las calles, levantar la voz, organizarse en mayor o menor medida, pero ha dejado claro que ya no se deja tan fácilmente.

 

Es decir, el gobierno que llegue, del signo que sea, debe saber que la ciudadanía ha conquistado espacios importantes de participación. No los que inauguraron los priistas en el pasado y retomaron los panistas este sexenio, que son de ornato y papel de china y que tienen su mejor exponente en una contralora ciudadana que no tiene voz ni voto porque su esposo es aviador en la nómina estatal.

 

En fin, esta es la última columna del año y no vamos a llenarla de esos asuntos espinosos que saturaron este 2013 que se despide; mejor acudir a las palabras que alguien dijo por ahí en el sentido de que las piedras en el camino sirven también para sentarse a reflexionar sobre las mil maneras de remontar con éxito ese camino.

 

Mejor hacer de esta última entrega del año, un pretexto para el saludo, para el abrazo, para el refrendo de amistades y cariños; para el compromiso de seguir bregando en las luchas personales y colectivas, sin bajar jamás la guardia, sabedores de que poco a poco, paso a paso vamos construyendo esa utopía que, parafraseando a Galeano, nunca alcanzaremos, pero nos sirve sin duda para eso, para avanzar.

 

En esas andamos y con ustedes vamos. Con los lectores y lectoras de este modesto espacio periodístico al que ustedes han alimentado y fortalecido con sus críticas y correcciones; con sus saludos y sus mentadas; con sus recomendaciones, con sus saludos y felicitaciones (ya tengo el lomo morado de tantas palmadas); con sus patrocinios y sus desaires.

 

A todos ustedes no queda más que darles las gracias y el compromiso de seguir por esta ruta en la que nos seguiremos encontrando el año que entra y, si Dios nos da licencia -como decía mi amá-, por muchos años más.

 

A los espíritus pequeños, a esos que chapoteando en el pantano de la mediocridad y la mala vibra, nos invitan a acompañarlos en su chapoteo, también les decimos “No, gracias. Lo siento mucho, no podemos quedarnos con ustedes ahí, porque hay muchas cosas qué hacer y el tiempo apremia. Respetamos mucho su vocación por chapotear en ese pantano, pero la vida tiene mejores cosas y vamos por ellas”.

 

Para esos espíritus pequeños y voraces, improvisados y despiadados, el mejor deseo de que se queden ahí. Quisiera pedirles la reflexión para que abandonen su mezquindad, pero sé que eso es arar en el desierto. De todos modos, ojalá que les vaya bien.

 

A los que andamos el camino del cambio, a todos, a todas, de corazón, los mejores deseos para que esta navidad la pasen a todísimas madres con su familia y sus cercanos, y que el año que está por comenzar venga como una hoja en blanco en la que comencemos a escribir una mejor historia.

 

Así sea.

 

Navidad feliz, feliz año. Besos y abrazos y aquí me despido temporalmente, porque en 2014 nos estaremos encontrando nuevamente.

 

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